11 para la Digestión 

El consumo de esta clase de alimentos aunado a una forma de vida sedentaria intensificará de mala a pésima nuestra digestión. 

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Tu nutricionista de cabecera coincidirá (si es bueno) con otros nutricionistas en que, para el buen funcionamiento de nuestro tracto intestinal, es aconsejable consumir los 11 alimentos que presentamos a continuación. Bien preparados (en algunos de ellos basta con que sean bien digeridos) sus varias y especificas propiedades nos servirán en el mejor desempeño de nuestra digestión. Antes un par de recomendaciones. Si bien el aparato digestivo humano está diseñado para digerir una buena variedad de comestibles, que no son todos, no obstante, dependiendo de la categoría y de la forma en que se los cuece, algunos resultan verdaderamente perjudiciales hasta el punto de echarlo todo a perder, de estropear nuestra salud mediante una digestión anómala e irregular. Y así con los fritos, o con los alimentos altos en grasas que hace que los estómagos protesten ocasionando la tan odiada molestia: dolor estomacal. El consumo de esta clase de alimentos aunado a una forma de vida sedentaria intensificará de mala a pésima nuestra digestión. 

Los alimentos. 

  • Las sabrosísimas manzanas. Ricas en vitaminas A y C. Tienen, además de fósforo, ácido fólico y potasio. Colabora con el tracto intestinal. Suprime, por sus variados provechos, los síntomas relacionados con el estreñimiento. Si tienes hambre te la quita: produce el efecto de saciedad. Disfruta en sus tejidos de la pectina: sustancia que difunde la cantidad de bacterias positivas en los intestinos. 

 

  • Los provocativos plátanos. Están abarrotados de fibra que permite el flujo de digestión. Reponen el potasio y los electrolitos que en su recorrido las heces devoran. Si lo consumes, alternándolo durante el día, eliminará los indicios que advierten la diarrea.  

 

  • Los explosivos frijoles. Si consumes una significativa porción, al igual que con el plátano, te proveerá de fibra. Consejo: los profesionales sostienen que son 25 gramos de fibra los que necesitamos a diario. Calcula: una taza de habas equivale a 19 gramos. Consume un poco más. Por último: prácticamente carecen de grasas.  

 

  • Los coloridos arándanos. Funcionan como un analgésico proporcionado por la naturaleza. Disminuye las secuelas causadas a los tejidos cuando la inflamación es considerable: mitiga el dolor. También son un antibiótico: obstruye las bacterias halladas en el aparato urinario impidiendo toda clase de infecciones. 

 

  • Las verdosas coles. Son anticancerígenas. Y antioxidantes: permiten que el hígado desintegre la afluencia de hormonas. Está comprometido con la higiene del tracto intestinal. Contrarresta muchas de las propiedades cancerosas que emite el humo de los cigarrillos.  

 

  • Las nutritivas zanahorias. Arreglan la piel y los intestinos. En su interior mora un  importante probiótico que aporta a nuestro intestino bacterias positivas. 

 

  • Estimulantes verduras ricas en clorofila (verde). Asean el colon y desintoxican el hígado. Entre las mejores encontramos las verduras con hojas verdes: espinacas; coles; apio; vegetales marinos; puerros y guisantes.   

 

  • Los problemáticos ajos. Mata las bacterias nocivas y los parásitos dentro del intestino. Asimismo muchos de los virus que se albergan en el cuerpo: sangre e intestinos. Concejo: que sean frescos. 

 

  • Los que son fermentados. Entre los cuales tenemos: el Kimchi; el Kéfir; el té de Kombucha. Subsanan el desgaste producido en la flora intestinal por el consumo de alimentos de fabricación químico-ambiental, la absorción de plaguicidas, los antibióticos y cualquier otra comida procesada.  

 

  • La alcachofa de Jerusalén. También tienen fibra (inulina), y son un probiótico natural. Dato: lo que tiene de inulina equivale al 14 hasta el 19% de su peso integral. 

 

  • El adictivo yogurt. Demasiado probiótico, como se sabe. Sin ellos no existiría la salud en ningún proceso digestivo.