Colibrí

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En un lugar solitario y vacio te encontré. Recuerdo que tu pecho palpitaba estrepitosamente, yacías en el suelo, débil, nefasto, agobiante e indefenso.

Recuerdo que tomé tu cuerpecito pequeño y en un ademán de tu altivez, quisiste soltarte de mi mano, cabías apenas en ella.

Estabas allí impotente y resignado. En mi mente hallo, la angustia su guarida, ¿como ayudarte? Era la premisa. Estabas débil! ¿que podría darte de alimento para que sobrevivieras? Como una centella, corrí y tome miel, la unte en mi dedo.

Vi con asombro como surgía de tu pico una larga y delgada lengua de cristal que hacia cosquillas en mi piel mientras succionabas el néctar de panal. Al instante sentí que recobrabas vida, recuerdo que en aquel lugar corrí a la salida, para que pudieras volar, pero tus ansias de vuelo eran irresistibles.

Te escapaste de mis manos, afortunadamente pude asirte de nuevo, fue cuando me cercioré de tu plumaje turquesa, tus ojos redondos y oscuros , y tu pico como una espada de valiente. Eras la lujuria exaltada de la belleza! salí de aquel lugar ajeno a tu libertad. contemplaste de nuevo las nubes desde mi mano prisionera y el cielo con su manto azul te invitaba a volar. Acerque mi boca hacia ti, te susurre un deseo secreto, el cual selle con un beso, abrí mis manos, fue entonces cuando desplegaste tus alas, y en momentos eternos y sublimes escalaste las alturas.

Hiciste que mi alma subiera al unisono con el vibrar de tu aleteo.

Rosur