Pensamientos Rosur – # 284 —

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Con la planta del helecho y un talisman, así el Maestro, hace milenios, hacía experimentos, con tanto éxito que se le llamó: la Noche de San Juan. 

En honor a su nombre y en un frío nocturno de un 24 de junio, a las doce en punto, los granitos, que eran semillas, cayeron de la planta en la sábana blanca que la  circundaba en sus cuatro esquinas.

Las simientes se desprendieron como una lluvia de plata sobre aquel objeto sagrado, que se llenó de luz, y supo el Vidente que desde ese instante  le llamarían: Juan el Bautista.

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— Rosur.