sábado, febrero 4, 2023
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En la mañana vacía vestida de su alborada; en la tarde fenecía cual la rosa de la nada. Estaba abierta de día, de noche estaba cerrada; cantaba como gemía, sentía cuanto lloraba, La flor del mundo ignorada, que sólo el alma adivina, de su tallo se alejaba a ser la rosa divina. Autor Xavier Abril
« Hay una paz que no se improvisa, es aquel estado del espíritu, cuando sientes que no le debes a nadie, ni nadie te debe a tí. Es cuando te desarmas, sueltas tus apegos y extiendes tus brazos como alas, tu cuerpo sigue allí, sujeto a la Madre Tierra, pero tu alma se siente liberada. Es cuando te das cuenta que,...