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Cuando sé discernir de las cosas pasajeras de las verdaderamente eternas. Empiezo a descubrir un mundo interior que es el que verdaderamente vale la pena.
Cuando no me atan odios, apegos ni maldad, es cuando se abren en mi ser: campos, puertas y ventanas donde descubro lo maravilloso de la existencia, cuando covibro con la Madre Naturaleza.
¿Qué nos llevaremos? Los momentos serenos, cuando dimos: amor, comprensión, cuando el odio y el rencor desechamos y decidimos hacer de nuestra vida un verdadero paraíso donde todos reposamos.
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— Rosur.