Rosur – lo invita a leer, esta pequeña colección de sus pensamientos…

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Segunda entrega…


06 – Cuando las circunstancias exigen la distancia, para los pensamientos ni para los sentimientos de hermandad existen barreras. Nos une nuestra naturaleza eterna de pertenecer a un genero humano que se resiste a las cadenas. Sigue la vida floreciendo aún sin nosotros, todo pasa y todo llega, todo se transforma en una vertiginosa carrera, lenta para el que empieza su existencia y veloz para el que ya lleva algunos años en ella.
Vida, ese don que nos confieren y que por amor a lo que nos ofrece, nuestro espíritu se aferra. Aquí es donde hemos aprendido a amar y a apreciar sus vivencias, que son a veces disciplinas y a veces experiencias.

07 – Cristal diáfano es tu espíritu, que se refleja en tus ojos con desbordante belleza, ya que allí, se halla el verdadero hijo del eterno, ni tu revestimiento de materia, puede ocultar tu resonante pureza, pues tu verdadera esencia es espíritu puro que refulge su grandeza.
Eres príncipe, eres Dios. Y te lo han ocultado para que no te des cuenta de tu verdadera naturaleza. Han hecho que pases por lo ínfimo sabiendo que eres lo grandioso y puro. Sólo enaltecerte puedo, pues aunque tu divinidad no lo necesita, mis palabras solo ante tu eternidad, pueden y quieren, solo lo confirman.

08 – Cuando siento alivio en el dolor de la ausencia, solo espero el despertar de tu presencia humanidad dormida, a veces taciturna y refulgida, a veces sorda a veces ausente… Cuantos contemplan tu presencia lejana, con corazones desolados sumergidos en una tristeza sin esperanza.
Cuantos cantos han callado por las circunstancias, cuantos escenarios vacíos y solitarios pues no hay nadie en las tablas. Cuantas citas que nunca se dieron, cuan desolado desespero quien era primero en fiestas y aquelarres.

09 – Cruz de carne y hueso, eso es lo que es tu cuerpo, cuando de pie, extiendes tus brazos a lado y lado como queriendo abarcar el mundo en tu pecho. Una cruz, que guarda en su centro un relicario de luz que lleva la fuerza de once mil estrellas, esa es tu esencia divina, tu espíritu que viene de generación en generación, de vida en vida, cambiando de cuerpo como un vestido, para engalanar la existencia de una nueva fiesta de vida.
Cruz que representas con tu sola presencia, que no se haya en tu frente, sino en todo tu ser, estando ella en ti, y tu en ella. Como una simbiosis eterna y espiritual.

10 – Hoy quiero, ofrecerte humildemente mis versos de paz. Esa paz: que no se logra comprándola con dinero y que nadie te la puede ofrecer por algo a cambio. Es esa paz, que llevas dentro y que quizás se halla eclipsada por las preocupaciones diarias, por compromisos y obligaciones impuestas por la sociedad lisonjera. Esa paz de la que te hablo, es tu verdadera realidad, que ha sido perturbada y ocultada por necesidades impuestas que extravían tu verdadero estado. Te hablo de esa paz infinita, cuando te liberas y no tienes que demostrarle a nadie nada, cuando no tienes que impresionar a nadie para ser feliz, cuando gozas siendo lo que eres sin importar la aprobación de alguien.

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