La fascinante historia de la devoción a Santa Bárbara

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Considerada santa por su martirio y la muerte de su padre quemado por un rayo tras haberla decapitado, la historia de Santa Bárbara se expandió por el mundo, generando la creencia de que intercedía ante rayos y tormentas. 

Se relata que fue martirizada junto a su amiga Juliana, obrando milagros en su sepulcro. Según el Dr. Francisco González López en su libro «¡A esta Santa Bárbara jamás me encomendé!», su último deseo fue bendecir a quienes recordaran su martirio.

Incluida entre los Catorce Santos Protectores, desde el Medioevo se le invocaba contra el rayo y el fuego por su relación con la muerte de su verdugo.

A partir del siglo XV, se convirtió en patrona de profesiones relacionadas con explosivos, especialmente militares de artillería.

Su protección se extendió a mineros, canteros, carpinteros y fabricantes de pólvora por el peligro de muerte instantánea en sus trabajos.

En España, las iglesias invocaban su protección en campanarios y techos, escribiendo su nombre en las campanas para repicarlas durante tormentas y alejar al diablo.

La construcción de la tercera ventana en su torre la convirtió en patrona de presos, arquitectos, albañiles, electricistas, vendedores y fundidores.

En algunas regiones europeas, los agricultores la invocaban para evitar plagas de langostas por lo que les sucedió a los pastores que la delataron ante su padre.

Su escondite milagroso entre las piedras la convirtió en patrona de canteros y pedreros, y por la relación con las piedras, se le invocaba para la cura de cálculos renales.

En la colonización de América hispana, la leyenda de Santa Bárbara fue crucial para la consolidación del cristianismo.

En Cuba a Santa Bárbara también se le llama Changó, se identifica así por el sincretismo afrocubano que la asocia con Shangó, orisha del rayo y los tambores. 

La celebración del día de Santa Bárbara es el 4 de diciembre y los cubanos visten de rojo combinado con blanco, como símbolo de amor y sangre, demostrando así su veneración a Santa Bárbara y Shangó. Se cree que en 1599 llegó la primera imagen de la santa desde España, el santuario nacional se encuentra en la localidad habanera de Párraga. 

En algunos poblados mexicanos, los bomberos hacen sonar las campanas en su recorrido para apagar el incendio y así ahuyentar al maligno promotor de incendios, por lo que es patrona de los bomberos.

Don Lope de Céspedes y su esposa Ana de Vázquez se salvaron de un rayo que destruyó su casa en 1565. En agradecimiento, sobre las cenizas, construyeron la iglesia de Santa Bárbara en Bogotá, para que la santa protegiera al Reino de Granada y a Santa Fe de Bogotá de las calamidades naturales, especialmente de los rayos. Como dato adicional, allí fue bautizada Apolonia Salavarrieta (La Pola).

A pesar de los milagros que se le han atribuido a Santa Bárbara, fue borrada del santoral universal en una purga que hizo el Vaticano en 1969, alegando que nunca se había demostrado su existencia. Pero la santa en ese momento se benefició de un decreto promulgado por la Congregación vaticana para los ritos en el que se permitía un culto limitado.

En el año 2002 el papa Juan Pablo II le devuelve la santidad a Santa Bárbara en la basílica de San Pedro, dirigiéndose a miles de marinos italianos quienes la consideran su protectora.